lunes, 11 de febrero de 2013

El Credo comentado por San Agustín. (en el año de la Fe)

Nos dice San Agustín:



Se aprende el símbolo a fuerza de oírlo, y no lo escribís en tablas o cualquier otro material, sino en el corazón. (Sermón 212)

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

Es Dios y es Padre: Dios por la potestad, Padre por la bondad. ¡Qué dichosos somos los que hemos encontrado a Dios como nuestro padre! Creamos, pues, en él y esperémoslo todo de su misericordia, puesto que es todopoderoso; por eso creemos en Dios Padre todopoderoso. (Sermón 213)

Creo en Jesucristo su único hijo nuestro Señor

Si es hijo único, es igual al Padre; si es hijo único, tiene, por tanto, la misma sustancia que su Padre; si es hijo único, tiene la misma omnipotencia que el Padre; si es hijo único, es coeterno con el Padre. Todo ello en sí, junto a sí y junto al Padre. (Sermón 213)

Que fue concebido por obra y gracia del Espiritu Santo y nació de Santa María Virgen

Creamos, pues, en Jesucristo, nuestro Señor, nacido del Espíritu Santo y de la virgen María. Pues también la misma bienaventurada María concibió creyendo a quien alumbró creyendo… Tras las palabras del ángel, ella, llena de fe y habiendo concebido a Cristo antes en su mente que en su seno dijo: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. (Sermón 215)

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado

Creed, pues, que el Hijo de Dios fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato y sepultado. Nadie tiene mayor amor que éste: que alguien entregue la vida por sus amigos. ¿Piensas que nadie? Absolutamente nadie. Es verdad, Cristo lo ha dicho. Preguntemos al Apóstol; respóndanos: Cuando éramos enemigos, Dios nos reconcilió consigo por la muerte de su Hijo. He aquí, pues, que en Cristo encontramos un amor mayor, pues entregó su vida no por sus amigos, sino por sus enemigos. ¡Cuan grande es, pues, el amor de Dios a los hombres! (Sermón 215)

Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos

Piensa en Dios, considera que es todopoderoso, y no dudes. Si pudo hacerte a ti de la nada cuando aún no existías, ¿por qué no iba a poder resucitar de entre los muertos a su hombre que ya había hecho? Creed, pues, hermanos; cuando está por medio la fe, no se precisan muchas palabras. (Sermón 215)

Subió a los cielos y esta sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso

El que ahora está sentado a la derecha del Padre como nuestro abogado, vendrá de allí a juzgar a vivos y muertos. Creamos, pues, para que, ya vivamos, ya muramos Y, seamos del Señor.(Sermón 215)

Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos

Nuestro Señor Jesucristo ha de venir desde su sublime morada en los cielos, donde se encuentra ahora hasta su cuerpo ya inmortal; ha de venir, digo, a juzgar a vivos y muertos. Contemplando los discípulos su ascensión al cielo y siguiéndole absortos con los ojos, escucharon cómo los ángeles les decían: Varones galileos, ¿qué hacéis ahí parados? Este Jesús que os ha sido arrebatado, vendrá como le habéis visto subir al cielo. ( Sermón 214)

Creo en el Espíritu Santo

El Espíritu es Dios. Mediante él hemos recibido el perdón de los pecados; por él creemos en la resurrección de la carne y por él esperamos la vida eterna.(Sermón 215)

Creo en la Santa Iglesia Católica

Honrad, amad, pregonad también a la Iglesia santa, vuestra madre, como a la ciudad santa de Dios, la Jerusalén celeste. Ella es la que fructifica en la fe que acabáis de escuchar y crece por todo el mundo…En esta Iglesia revive el alma que había muerto por el pecado para ser vivificada con Cristo, por cuya gracia hemos sido salvados (sermón 214 )

Creo en el perdón de los pecados


Sean tus pecados muchos o pocos, sean grandes o pequeños, ¿qué importa, si no quedó ni uno solo de ellos? Pero como vivimos en este mundo, en el que nadie vive sin pecado, su perdón no se obtiene solamente en el lavado del santo bautismo, sino también mediante la oración del Señor, diariamente repetida. (Sermón 213)

Creo en la resurrección de la Carne


Tampoco debemos dudar de que también esta carne mortal ha de resucitar al final de los tiempos… Esta es la fe cristiana, católica y apostólica. Dad fe a Cristo, que dice: No perecerá ni uno solo de vuestros cabellos, y, una vez eliminada la incredulidad, considerad cuánto valéis.

(Sermón 213)

Creo en la vida eterna


Buscáis la vida: corred hacia él, que es la fuente de la vida, y, alejadas las tinieblas de vuestros oscuros deseos, veréis la luz en la luz de aquel Unigénito, vuestro clementísimo redentor y brillantísimo iluminador. (Sermón 216)

Oremos

Señor, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, concede a tus hijos, que confían en la protección de la Santísima Virgen Madre de la Consolación, ser librados de todo mal y llegar al gozo eterno del cielo. Por Cristo nuestro Señor. Amén

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada